Trabajo Social y los determinantes sociales en las enfermedades crónicas

Es bien sabido por los profesionales de la salud, y aun para otros profesionales implicados, que las enfermedades crónicas han ido en aumento en las últimas décadas. Para haber llegado a esta situación tan alarmante han influido tanto factores políticos, económicos y sociales.

 

Algunos de los aspectos que influyen negativamente en las enfermedades crónicas son:

La reversión en la pirámide poblacional, las deficiencias en las  políticas públicas, la falta de compromiso de los trabajadores de la salud, el descuido del entorno comunitario, estilos de vida inadecuados de una gran parte de la población, la falta de compromiso de los individuos para consigo mismos, específicamente en el aspecto de la salud, entre otros.

 

 “El Trabajo Social es una profesión basada en la práctica y una disciplina social que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y los principios de la justicia social. Los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el Trabajo Social”.

Trabajo social, así como otras disciplinas,  tiene un gran reto en el área de la salud, es necesario reinventar su participación en el cambio de los determinantes sociales en la prevención de las enfermedades crónicas.

 

Desafortunadamente algunas profesiones cayeron en el paternalismo, y en específico el objetivo y la función de trabajo social va más allá de eso.

 

Trabajo social es y debe ser un agente de cambio; si bien es cierto que el gobierno a través de las instituciones no cumple con todo lo que le corresponde para frenar la tendencia al aumento de las enfermedades crónicas, también los individuos, la comunidad,  la población y la sociedad en general debe contribuir para cambiar la situación de dichas enfermedades; aquí es donde entra la participación de trabajo social como agente de cambio, ya que uno de los objetivos de TS  es despertar la conciencia de la población, sensibilizarla sobre la parte que le corresponde para cambiar y mejorar muchos de los aspectos  de su vida.

 

La población debe despertar, debe desacostumbrarse al paternalismo de las instituciones, ya que estas no pueden hacer todo que le corresponde a cada uno de nosotros como individuos y como sociedad, cada uno de nosotros tenemos responsabilidad, sobre nuestra salud, de nuestra situación social, de nuestros hábitos; tenemos la capacidad de elegir entre lo que nos conviene y lo que no, a la población no se le puede obligar a comer sano, a realizar actividad física, a estudiar, a prepararse, a superarse o capacitarse para alcanzar sus logros, pero lo que si puede hacer trabajo social es despertar la conciencia, promover el cambio a través de la información, la orientación, la capacitación y la organización de grupos y de la comunidad.

 

Como profesionista y de manera multidisciplinaria, debe apoyar a disminuir las diferencias en el nivel de vida de la población, a mejorar su hábitat y su entorno, a mejorar su educación, a prepararse mejor para la obtención de empleos y lograr sus derechos sociales, para lograr esto es indispensable que el individuo, la familia y la comunidad aprendan a aprovechar los recursos con los que cuentan, a través de la intervención de trabajo social. Una vez que el individuo logre cambiar estos determinantes sociales seguramente estará en condiciones de cambiar y mejorar su estado de salud y por ende revertir el panorama de los padecimientos crónicos, primero a nivel individual, local, regional y por qué no a nivel nacional. Pudiera sonar muy utópico, pero una sociedad organizada y bien conducida puede lograr grandes cambios.

 

Por otro lado también es importante tener una idea de cual es la formación académica de los profesionales en trabajo social, cuales son los planes de estudio de las escuelas o universidades, esto para saber si cuentan con las herramientas e instrumentos necesarios para cumplir con las expectativas que se tiene de ellos para el logro de los objetivos cuando se enfrentan con la realidad en las diferentes instituciones de salud, específicamente por el tema que nos ocupa en este momento. El profesional de trabajo social debe ser empático, analítico, práctico, realista, tener vocación de servicio y conciencia de clase, entre otros atributos y destrezas. Y algo más pero no menos importante que la preparación básica, es la constante actualización y la claridad de objetivos y expectativas personales como profesionista.

 

En lo que concierne a la UNAM el plan de estudios ha venido teniendo modificaciones  a lo largo de los años. Por lo menos ha tenido 4 grandes ajustes en 1969, 1976, 1996 y 2002.

 

En el plan de estudios vigentes de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, son varias las materias en las que claramente el trabajador social adquiere las herramientas para apoyar a la población en el cambio de los determinantes sociales. Algunas de ellas son: “Necesidades y problemas sociales”, “Población y medio ambiente”, “Teoría de grupos y trabajo social”, “Movimientos y participación social”, “Organización y promoción social”, “Planeación y desarrollo social”, “Salud pública”, “Educación social”, “Bienestar social” y “Comunicación social entre muchas otras”.

 

La intervención de Trabajo Social se debe entender como una forma de acción social, consciente y deliberada, con propuestas metodológicas. Supone un proceso que parte del conocimiento de problemáticas: identificar actores, situaciones y circunstancias. Debe aportar una reflexión permanente en torno a las condiciones estructurales que generan pobreza y desigualdad y en consecuencia enfermedad.

 

Con todo esto podemos concluir que trabajo social tiene un gran compromiso que puede cumplir, siempre y cuando se fortalezca como profesionista ante el equipo de salud, ante la comunidad y ante las instituciones, con el fin de hacer que la población coparticipe en la promoción de su salud, de su desarrollo humano y la dignidad de la vida como derecho fundamental.

Please reload

Entradas destacadas